El diseñador y artista belga Lionel Jadot personifica una era de profunda transformación ecológica en el proyecto de espacios de hospitality que él suele equipar con muebles artesanos procedentes del reciclaje y, además, incorpora la creatividad de otros colegas. En la próxima edición de Maison&Objet, que lo proclama diseñador del año, crea un pabellón donde se expone su personalidad intuitiva.
¿De dónde viene tu obsesión por la recuperación?
Nací en un taller de sillería en el barrio de Saint-Gilles de Bruselas, donde mi familia había elaborado sillas y sofás durante seis generaciones. Crecí con mi hermana en este local de ebanistería de 3000 metros, rodeado de madera de haya y 35 artesanos que fabricaban estructuras de sofás y tapizaban asientos. Era un lugar donde todo era posible, un patio de juegos donde me permitían recoger cualquier cosa que cayera de las mesas de trabajo: virutas de madera, patas de mesa agrietadas estilo Luis XVI, apoyabrazos curvos cuyos nudos se habían astillado… Para nosotros, estos restos eran las piezas de un extraordinario juego de construcción para componer castillos. Mis padres nos dejaban pintar con aerosol y carbonizar la superficie de la madera con un soplete. ¡Qué infancia tan afortunada! Estos materiales desechados eran para mí como el contenido de un cofre del tesoro.
¿Cómo llegaste a ser diseñador?
Realicé un ciclo secundario en la Real Academia de Bellas Artes de Bruselas. Luego aprendí junto a artesanos y grandes arquitectos internacionales que colaboraron en el taller de mis padres. Cuando falleció mi madre, asumí la dirección del negocio familiar, a los 19 años. Tuve que gestionar pedidos, horarios, creación, entregas, relación con el cliente… Durante este período de diez años, aprendí todo lo que necesito en la vida. En mi primer apartamento, creé un panel con una colección de puertas de principios de siglo dispuestas en la pared como un rompecabezas. Entre nuestros clientes se encontraban destacados arquitectos europeos, como Claire Bataille y Jean de Meulder, para quienes produjimos muebles de alta gama. Se convirtieron en mis maestros y mis mentores. Luego me pidieron que construyera un chalé en Verbier y un loft en Bruselas. En el año 2000, terminé montando mi propio estudio, que ya incorporaba la idea del reciclaje de materiales. Mi hermana, en cambio, se quedó en el negocio familiar.
Luego organizaste el estudio de Zaventem, cerca de Bruselas.
Estaba buscando un nuevo taller cuando me topé con esta enorme fábrica de papel de 6000 m2. El edificio estaba abandonado, pero emitía unas vibraciones muy fuertes que me recordaban al taller familiar. Inmediatamente, tuve la intuición de reunir a una comunidad de creadores-productores. Lanzamos una convocatoria de proyectos y luego reunimos una junta de ocho personas que me ayudó a seleccionar a los futuros residentes. Fuimos bastante radicales en nuestras elecciones. Los candidatos tenían que mostrar suficiente energía y ambición como para querer cambiar las cosas. Las habilidades involucradas son extremadamente variadas. Uno trabaja con sal, otro curte pieles de berenjena. Los despachos de Ateliers Zaventem no pretenden ser ni una sala de exposición ni una galería. Son un lugar de creación y producción, donde cada taller es independiente, con su propia estructura y clientela. Al final, representan la unión de 32 egos, trabajando en armonía.
¿Cuál es tu filosofía de trabajo?
Mi sentido de la expresión no está fijado. No me gusta repetirme. Me esfuerzo por sorprenderme y dejarme deslizar por las pendientes más resbaladizas. Cuando estoy trabajando en un proyecto con mis colegas, después de un tiempo, el hilo del que estamos tirando suele volverse demasiado obvio y tedioso. Ahí es cuando me gusta romper el hilo y empezar de nuevo desde cero. Es un proceso sinuoso y orgánico. Odio los catálogos y el conformismo; prefiero el caos y los accidentes felices.
Mix Bruselas es un híbrido hotel-vivienda, diseñado en colaboración con cincuenta creadores, que ofrece una experiencia de hospitalidad inolvidable…
Acabo de completar el diseño interior del hotel, que me ha mantenido ocupado durante dos años. Todo empezó con este edificio emblemático, construido originalmente en 1969 por Stapels y Dufau para albergar la compañía de seguros Royale Belge. El promotor que lo adquirió me encargó transformar una parte en un hotel de cuatro estrellas de 180 habitaciones, con una zona de restauración de 2500 metros cuadrados y un pabellón deportivo de 3000. Su arquitectura funcional en forma de cruz está hecha de hormigón y acero resistente a la intemperie. El auditorio cuenta con columnas de cobre de ocho metros de altura, esculpidas por Sabatier. Un total de 52 diseñadores trabajaron en el proyecto, llenando, cada uno, un espacio en blanco. El estilo es brutalista, muy parecido al edificio original, pero con un alto nivel de confort y acabados. Todo se ha fabricado a menos de 50 kilómetros del sitio. Al final no hay un solo mueble de catálogo. Los propietarios poseen una hermosa colección de objetos de diseño, donde cada artículo está numerado y firmado.
¿Cuál es tu visión de la hospitalidad?
Cuando me alojo en un hotel, me gusta sentirme transportado a otro lugar y notar el placer de viajar. Los clientes de hoy en día están encantados de hallar muebles diferentes y únicos realizados aquí, en lugar de productos que vienen del otro lado del mundo. Puedo desarrollar muebles a partir de losas de asfalto recicladas, que no es un material especialmente atractivo si tenemos en cuenta su pasado de material atropellado por neumáticos, pero puede convertirse en una pieza distintiva y confortable. En términos de comodidad, diseño de la forma más instintiva posible. Lo compruebo todo: la altura del entorno, la iluminación envolvente, la acústica, los asientos… Luego me aseguro de que haya un poco de vida en mi proyecto y que las sensaciones sean buenas.
El tema central de Maison&Objet es Terra Cosmos. ¿Qué te parece?
Crecí leyendo Dune y los cómics de Moebius. Somos una insignificante mota de polvo en el universo. Creo en los universos distantes, los mundos paralelos y la vida extraterrestre. Esta libertad me aleja del academicismo y abre un campo de posibilidades que apuntan decididamente hacia lo desconocido. Con la Inteligencia Artificial vivimos en un mundo de ciencia ficción. Tan pronto como se lanzaron las primeras herramientas OpenAI, mi equipo y yo nos apresuramos a probarlas. Al prestarles algo de nuestra propia cultura, generan todo tipo de casualidades inesperadas. Ya me gustaba dibujar, como una forma de liberar mi mente. Pero ahora, también podemos jugar con la IA para generar fantásticos moodboards.
Explícanos tu proyecto para Maison&Objet.
Quiero que el pabellón central ilustre mi filosofía de hospitalidad, pero de una manera mucho más radical que la del Mix Bruselas. Participan varios artistas, cada uno de los cuales utiliza diferentes técnicas para reciclar materiales. La idea no es simplemente apreciar el diseño, sino la forma de producirlo. Por ejemplo, habrá una mesa con una base de madera de haya, sobre la que se ha cultivado una tapa en forma de seta. Este micelio se pasará por un horno especial para matar las bacterias y endurecer el material. El dormitorio y la sala de estar estarán ubicados en una cúpula inspirada en la plataforma de observación de la luna Kogetsudai, un cono de arena construido hace siglos cerca de Kioto.
- ATELIER LIONEL JADOT
- Zaventem, Bélgica.
- Hotel Mix Bruselles.
- Bélgica.
- Texto: Marco Brioni .
- Retrato: Tim Van De Velde.
- Fotografía: Mireille Roobaert.




