Diseñado por Francesc Rifé Studio, el nuevo Hotel Presidente InterContinental Monterrey reúne arquitectura e interiorismo inspirados en el ritmo armónico de las celosías externas del monumental edificio y la acogedora experiencia que proporciona la combinación de piedra natural, madera de encino y latón.
El hotel ocupa un magnífico edificio de diecinueve plantas en San Pedro Garza García, dentro de la dinámica zona metropolitana de Monterrey. Esta ciudad es el segundo centro urbano más importante de México debido a su notable crecimiento industrial, financiero y comercial.
El proyecto de Francesc Rifé Studio se guía por el ritmo de las celosías —tanto en el exterior como en el interior—, por un sentido del orden y una materialidad que combina piedra natural Rochelle, madera de encino y latón para transformar la gran escala en una experiencia íntima.
El hotel propone una nueva mirada sobre la hospitalidad
El sistema de celosías actúa como elemento vertebrador del proyecto. En la fachada, las lamas de aluminio generan un movimiento constante de luces y sombras que modula la percepción del edificio a lo largo del día. En el interior, esta idea se reinterpreta en madera de encino, aportando calidez, continuidad y un ritmo visual que unifica el conjunto. La luz —filtrada o directa— se convierte en materia arquitectónica: define los volúmenes, suaviza las texturas y acompaña la experiencia del huésped.
A pesar de su altura y presencia urbana, la arquitectura se ha concebido para sentirse cercana y habitable. Cada proporción y cada encuentro se diseña para equilibrar la monumentalidad con una percepción más doméstica del espacio. En el vestíbulo, las superficies pétreas y metálicas conviven con planos de madera que actúan como contrapunto cálido. Los tres volúmenes de recepción se ocultan tras una gran escultura, de modo que la primera impresión del visitante es la de un salón doméstico. En él, una obra del artista Stefan Brüggemann se extiende sobre un banco longitudinal de piedra Rochelle, aportando una tensión silenciosa a través de sus reflejos y escala.
Interiorismo y arquitectura se relacionan como una continuidad
Sobre este espacio, una estructura suspendida organiza la iluminación: una cuadrícula de varillas metálicas que acoge un conjunto de lámparas dispuestas con aparente aleatoriedad. Este gesto introduce ligereza y ritmo, creando un cielo artificial que contrasta con la densidad mineral del suelo. Suspendida como una nube precisa, la estructura equilibra el peso del edificio con una sensación de movimiento contenido. Desde allí, el vestíbulo se abre hacia el Epicentro Mixology Bar, definido por paramentos de latón y una vegetación que introduce una nota orgánica frente a la geometría metálica.
Uno de los elementos más representativos es la gran escalera que conecta las primeras plantas. Concebida como una escultura habitable, está completamente revestida en madera de encino, generando una atmósfera envolvente. Las superficies onduladas que acompañan su trazado refuerzan la sensación de continuidad y movimiento, un gesto que se repite en otros escenarios, como la antesala de las salas de convenciones o el frente del mostrador de recepción.
Club Lounge
En los niveles superiores, el Club Lounge ofrece un espacio reservado para desayunos o encuentros informales. Se distingue por las grandes celosías de madera que filtran la luz de la fachada y suavizan el diálogo con la ciudad. Este gesto, coherente con el lenguaje general del proyecto, genera una atmósfera templada donde la claridad adquiere una presencia casi material.
Las salas de convenciones revelan la faceta más técnica del proyecto. Un sistema de raíles en el techo permite ajustar la dimensión o la división de los espacios, adaptándolos a distintos tipos de eventos. La iluminación lineal y el tratamiento acústico garantizan una percepción de orden y confort visual.
Las casi trescientas habitaciones, definidas por un lenguaje de líneas característico del estudio, prolongan la paleta táctil general. Existen siete tipologías distintas, todas marcadas por la repetición, la coherencia formal y la integración de los elementos. Los armarios se ocultan tras tiradores alargados que se transforman en lamas, reforzando la idea de continuidad. Los suelos alternan madera, piedra o moqueta según el tipo de estancia, mientras los pasillos se revisten con tejidos que mejoran la acústica y aportan una serenidad perceptible en el recorrido.
Lo táctil y lo funcional
Alejándose de la sensación de hotel, el proyecto reflexiona sobre cómo trasladar la calidez del hogar a una escala mayor. Se busca reproducir cierta familiaridad a través de la materialidad y la atención al detalle, sin perder la capacidad de gestionar un alto flujo de personas. Esa relación entre lo táctil y lo funcional propone una nueva forma de hospitalidad.
El hotel ofrece amplios espacios que fusionan elegancia y comodidad para ofrecer una experiencia excepcional. Con 293 habitaciones, dos restaurantes, un bar y 1625 m² de salones para reuniones y eventos de todo tipo, se convierte en refugio perfecto en la ciudad.
En las zonas comunes se han dispuesto butacas Sam de Perobell, diseño de Francesc Rifé. Del mismo diseñador, las sillas del restaurante de Blasco& Vila. La butaca del dormitorio es el modelo Kong de JMM.
Las instalaciones ocupan 24.000 m² e incluyen un centro de negocios Workspitality, un spa y un gimnasio bien equipado. La ubicación estratégica junto al Centro Comercial Áuriga San Pedro brinda acceso a lugares emblemáticos como el Parque Rufino Tamayo.
Ficha técnica:
- Hotel Presidente InterContinental Monterrey
- Monterrey, México.
- Av. Real San Agustín #301, Colonia Real de San Agustín,
- San Pedro Garza García.
- C.P. 66260.
- Teléfono: +52 81 1168 4900
- Arquitectura e interiorismo: Francesc Rifé Studio
- Dirección: Francesc Rifé
- Mobiliario: Perobell, Blasco&Vila,
- Texto: Marco Brioni.
- Fotografía: Javier Márquez.



