Afirma Carlos Lamela en la presentación de su estudio que “El arquitecto debe escuchar la voz del mundo, dibujar ideas, construir puentes e imaginar proyectos que reflejen el eco de una sociedad con nuevas necesidades y viejos deseos”. Este programa, que define la trayectoria de uno de los estudios más relevantes de nuestro país, se materializa en los proyectos hoteleros, como afirma el arquitecto, gracias al trabajo en equipo con los interioristas.
¿Las nuevas tecnologías son una aportación positiva al mundo de la arquitectura?
Las nuevas tecnologías son una gran aportación. O, mejor dicho, las nuevas técnicas, porque la tecnología es la ciencia que estudia la aplicación de la técnica. Y la arquitectura es una disciplina artística que vive fundamentalmente de los componentes técnicos y del desarrollo de estos. No es lo mismo afrontar un proyecto de arquitectura hace trescientos años que hoy en día o dentro de cincuenta años. La arquitectura es arte, pero también es técnica. Y esa combinación entre ambas disciplinas es lo que la define. En arquitectura, definitivamente, las nuevas técnicas aportan muchísimo.
¿Cómo enfocáis el tema de la sostenibilidad en vuestros proyectos?
Actualmente, es algo ineludible. Pero la sostenibilidad siempre ha sido un paradigma absoluto en nuestra disciplina. Históricamente, la arquitectura siempre ha sido sostenible. Los estilos arquitectónicos se han modelado en función del clima que les rodea. Realmente, no fue hasta principios del siglo XX, con la arquitectura internacional que provenía de los movimientos artísticos, que se alejó de ese entorno. Yo creo que es fundamental retomar esta cercanía de la arquitectura al mundo físico, donde se emplazan los edificios. La orientación a la sostenibilidad es algo imprescindible en cualquier proyecto.
¿Cuál es el gran desafío que presenta la hostelería?
La arquitectura de hostelería siempre ha estado muy presente en la historia. Las personas se han desplazado continuamente y han precisado alojamiento en sus viajes, en sus propias ciudades. Los primeros hoteles fueron los famosos caravanserai, que eran establecimientos de hospedaje para las caravanas de las migraciones, en los límites del desierto, cuando la gente llegaba con sus camellos o con sus caballos y necesitaba pernoctar. De forma primaria, se establecieron las primeras habitaciones, lugares de encuentro, zonas para comer y para reposar. La arquitectura hostelera siempre se ha adaptado al desarrollo de las comunidades.
Los desafíos son los mismos a los que se enfrentan la vivienda, las oficinas o la arquitectura de transporte. En un mundo en el que viajar es más asequible y se ha convertido en algo cotidiano, el reto es hacer una hostelería adaptada a la sociedad, asequible y que pueda ser un referente para todas las personas, sea cual sea su nivel económico.
¿Qué os gusta aportar la experiencia del usuario de un hotel?
Los elementos básicos que todo el mundo pide: comodidad, tranquilidad, facilidad de hospedaje, que los edificios sean sencillos, tranquilos, que las dotaciones técnicas sean buenas en cuanto a sonorización, ventilación, vistas, cuartos de baño, estancias, equipamientos y salas de restauración. O sea, todo aquello que dicta el sentido común.
¿Os gusta llegar hasta el diseño de las manillas o preferís trabajar con los productos del mercado?
No tiene sentido reinventar la rueda todos los días. Nosotros creemos en el trabajo en equipo. Los proveedores que están en el mercado ya tienen muchos años. Son firmas nacionales o extranjeras con un gran recorrido que conocen su trabajo de forma pormenorizada. Es posible que, en algún punto determinado, haya que hacer algún diseño especial, pero siempre de la mano de los industriales. Y, por supuesto, de los interioristas, que son los grandes colaboradores en los hoteles. Es difícil que un arquitecto pueda hacer todo en un hotel. Normalmente, las cadenas hoteleras, sobre todo las importantes, separan de forma clara estas dos responsabilidades.
Nosotros nos encontramos en las áreas de la arquitectura. En su concepción amplia. Y luego hemos colaborado con interioristas muy profesionales, que necesitan de una gran coordinación para poder hacer su labor. No solamente con nosotros, sino con los ingenieros de los diferentes ámbitos.
Iluminación, acústica, calidad del aire. ¿Cuál es la prioridad?
La prioridad es todo. La calidad del aire, la acústica, la iluminación y otros muchos aspectos que no se comentan aquí. Yo creo que no se pueden jerarquizar los diez o doce factores más importantes que recogen las diferentes disciplinas para que un proyecto sea excelente. Evidentemente, la estanquidad de un edificio es una cosa fundamental. Pero también lo es el confort en general, que la gente esté a gusto.
¿Crees que la arquitectura puede ayudar a mejorar el mundo?
Siempre lo ha mejorado y lo ha empeorado. Es una disciplina de tal importancia, tan presente en nosotros… Nos da cobijo, nos permite vivir, nos protege de las amenazas y de las inclemencias del tiempo. Estar resguardado en buenas condiciones es crucial. La arquitectura proporciona buenos hospitales, aeropuertos, colegios, viviendas, oficinas… Evidentemente, una arquitectura correcta, sensata, adecuada, que se adapte perfectamente al elemento donde está, construye un mundo mejor.
¿Cuál es el último espacio que ha impresionado a Carlos Lamela?
He visto muchos espacios inspiradores. Un arquitecto tiene que mirar, mirar y mirar. Cuanto más, y con mayor profundidad, mejor. Todos los días descubrimos algo, un pequeño detalle aquí o allá. Claro, si nos ponemos delante de la Ópera de Sídney, de la Catedral de Santa Sofía de Estambul o del Monasterio de El Escorial, nos vamos a sentir inspirados. Pero hasta el más mínimo detalle puede ser interesante. En cuanto a hospitality, a mí me encantan los hoteles clásicos. Esos hoteles construidos a finales o mediados del siglo XIX que fueron los primeros pensados para los viajeros. Hoteles como el Winter Palace de Luxor o el Old Catarat de Asuán, en Egipto, el Excelsior en el Lido en Venecia o los hoteles de Alejandría… Estaban preparados para la llegada de clientes que venían de muy lejos, de lugares recónditos, aunque fuesen países europeos. Siempre tienen una interesante atmósfera de pioneros, que impresiona mucho.
ESTUDIO CARLOS LAMELA Madrid, Sevilla, Países Bajos, Polonia, México.
Texto: Marcel Benedito.
Fotografía: Four Seasons, Estudio Lamela.
EL SEGUNDO FOUR SEASONS EN ESPAÑA
Estudio Lamela, en colaboración con el estudio mallorquín SCT, Sánchez-Cantalejo y Tomás, reconstruye el mítico Hotel Formentor de Pollença. Se trata del segundo hotel que Four Seasons abre en España después del Centro Canalejas en Madrid, cuyo diseño también es del estudio madrileño.
La reconstrucción respeta la esencia heredada de 1929: “Una línea blanca en el paisaje”. El programa arquitectónico que propone Estudio Lamela para el nuevo propietario, el fondo de inversión Emin Capital, es un hotel de 5 estrellas Gran Lujo con capacidad para 110 habitaciones. La cadena canadiense Four Seasons Hotels & Resort asume la gestión.
La reforma incluye dos restaurantes, varios bares y cafeterías, zonas de eventos con salón de banquetes y salas de reuniones, spa, gimnasio y diversas áreas de servicios e instalaciones. La actuación alcanza a las zonas exteriores que rodean el edificio con el fin de integrar el entorno mediante la remodelación y mejora de jardines, terrazas, piscinas, pistas deportivas, pabellones de recreo, accesos rodados y aparcamientos.
El volumen del edificio se conserva, lo que permite que la imagen del Hotel Formentor permanezca inalterada desde la bahía de Pollença. La arquitectura busca mejorar la estética del edificio, la eficiencia energética, el aislamiento térmico y acústico, recupera el orden y la presencia de la fachada original y, a la vez, se adecúa a la nueva distribución de espacios. El objetivo final es obtener la certificación medioambiental Leed, y para ello, se ha contado con la ingeniería internacional ARUP.
Celebrities en Mallorca
Un buen número de celebridades de las últimas décadas ha disfrutado de esta Arcadia mallorquina. Por los bellos jardines del Hotel Formentor han paseado Don Felipe y Doña Letizia, Winston Churchill, Grace y Rainiero de Mónaco, Charles Chaplin, Mario Vargas Llosa, Audrey Hepburn y Gary Cooper.
El equipo del proyecto está compuesto por Elena Dueñas y Kiani Wamsteker junto a Tatiana Rodríguez Vera y Jesús Hernández. Las empresas que han colaborado son Daie, Reolid, BGA, Aeland, JPMP, Anoche, ARUP, Constructora San José, Mipmarí Arquitectura i Disseny, NM Management & Sustainability. El interiorismo es de Gilles & Boissier.




