Una ingeniosa campaña de publicidad basada en las capacidades infinitas de servicio del mayordomo del Raffles London ante un sofisticado y exigente elenco de huéspedes, recuerda que el método storytelling es el mejor recurso para posicionar una marca en el imaginario de sus clientes.
El storytelling en el sector hospitality se ha convertido en una tendencia clave para conectar emocionalmente con los clientes y diferenciarse en un mercado competitivo. Más allá de ofrecer servicios —como alojamiento, gastronomía o experiencias— las marcas buscan contar historias auténticas que reflejen su identidad, valores y contexto local. Esto permite que los huéspedes no solo vivan un servicio, sino una narrativa que enriquece su estancia y crea recuerdos memorables.
La narrativa ayuda a forjar vínculos profundos con los clientes
Hoy los viajeros valoran experiencias únicas y personalizadas: quieren sentir que forman parte de algo especial. Por eso, los hoteles, resorts y restaurantes utilizan elementos narrativos relacionados con la cultura local, la historia del lugar, la sostenibilidad o las tradiciones familiares para construir una propuesta que vaya más allá de lo funcional. Contar historias sobre los orígenes de un espacio, los productores de alimentos que trabajan con el restaurante o la visión de los fundadores, humaniza la marca y genera confianza.
Además, el storytelling transversal se integra en el marketing digital, redes sociales y diseño de espacios físicos, generando una experiencia coherente y envolvente. En resumen, esta tendencia ayuda a forjar vínculos más profundos con los clientes, fomentando la fidelidad y el boca a boca positivo.
El mayordomo ha vuelto
Raffles Hotels & Resorts vuelve a convertir el servicio en arte narrativo con el segundo capítulo de su campaña “El Mayordomo lo hizo”, esta vez ambientado en el imponente corazón de Londres. La historia se traslada a Raffles London at The OWO, un edificio cargado de pasado, donde el legendario mayordomo de la marca —interpretado de nuevo por Tim Easton— despliega su talento casi mágico ante un sofisticado elenco de huéspedes.
La campaña combina teatralidad, misterio y elegancia contemporánea. Entre los muros del antiguo Ministerio de la Guerra, hoy transformado en hotel, se suceden escenas que parecen sacadas de una novela cinematográfica: un té privado en el Salón de Dibujo, cuentos personalizados antes de dormir o un despertar digno de la realeza con el gaitero del rey. Cada gesto refuerza la idea de un servicio tan preciso y emocional que desafía lo ordinario.
Teatralidad y vanguardismo
Las imágenes y el vídeo, de estética cuidada y atmósfera intrigante, celebran más de un siglo de hospitalidad intuitiva, uno de los pilares de Raffles. Al igual que en el primer capítulo en Singapur, esta nueva entrega demuestra que el verdadero lujo no solo se vive, también se cuenta. Y, una vez más, todo apunta a que el mayordomo lo hizo.
Bajo la dirección creativa de Trey Laird, con fotografía de Dylan Don y estilismo de Robert Rabensteiner, la campaña fusiona la teatralidad de Raffles con un toque vanguardista. El ingenioso mayordomo da vida a momentos cautivadores, en varias escenas que ofrecen una expresión lúdica y elegante de la propuesta distintiva de Raffles: un servicio tan personalizado que roza la magia.



